Apoyo durante el proceso de desarrollo

Como madre, padre o cuidador, conoces mejor que nadie las miradas que evitan, los silencios que duelen y los cambios que inquietan. A veces no hay una gran crisis, pero sí pequeñas señales que te hacen sentir que algo está pasando. Tal vez lo notas más irritable, más callado, o simplemente distinto. Y aunque intentas acercarte, no siempre sabes cómo hacerlo sin que se cierre aún más.
Buscar apoyo psicológico no es rendirse, es cuidarle. Es reconocer que no siempre podemos con todo y que, a veces, un acompañamiento profesional puede marcar la diferencia. Porque cuando alguien escucha sin juzgar, guía con respeto y ofrece herramientas adecuadas, el cambio es posible.
Cuándo empezar terapia
Si estás viendo cambios que te preocupan, si sientes que no sabes cómo acompañarle, o si tu hijo/a ha expresado que no se siente bien, aquí encontrarás un espacio para empezar a abordarlo con respeto y cuidado.
Trabajo con adolescentes desde un enfoque integrador, combinando herramientas de la terapia cognitivo-conductual, el enfoque emocional y, sobre todo, la escucha activa. Me adapto a cada etapa del desarrollo, respetando su edad, su lenguaje y su manera de ver el mundo. En consulta, encontrarán un espacio seguro, sin juzgar y sin imponer, donde puedan expresar libremente aquello que a veces resulta difícil compartir en casa o con amigos. Si es necesario, también trabajamos en coordinación con la familia, siempre respetando el consentimiento y los tiempos del/la adolescente.
¿Qué trabajaremos?
Cada proceso es único. Siempre respetamos su ritmo, su estilo y sus silencios. Algunos de los temas más habituales son:
- Regulación emocional y manejo del estrés.
- Ansiedad, tristeza o bloqueo emocional.
- Autoestima, inseguridad y autoconcepto.
- Relaciones familiares, sociales o de pareja.
- Identidad personal, corporal o de género.
- Acompañamiento en duelos, rupturas o cambios.
- Orientación académica y toma de decisiones importantes.
La terapia en esta etapa no solo ayuda a aliviar el malestar presente, sino que sienta las bases del bienestar emocional en la vida adulta.
¿Y si mi hijo/a no quiere acudir?
Es algo bastante habitual. La resistencia inicial suele deberse al miedo, la desconfianza o la idea de que “no sirve de nada hablar con alguien”. En estos casos, puedes pedir una primera cita orientativa para que yo pueda ayudarte a enfocar el tema con él/ella y ver juntos cómo introducir el proceso de la forma menos invasiva posible.
En consulta siempre se respeta la privacidad, el ritmo y momento emocional del adolescente. La terapia comienza cuando él o ella siente que puede confiar. Y eso se construye poco a poco, sin forzar.
Cómo será la terapia psicológica
1. Primer contacto
Todo empieza con un mensaje, una llamada o un correo. En ese primer paso te escucharé, resolveré tus dudas y acordaremos una primera cita. No hace falta que tengas todo claro, solo que sientas que quieres empezar a cuidarte.
2. Evaluación psicológica
Durante las primeras sesiones nos centraremos en entender qué te ocurre, cómo te sientes y qué necesitas. Hablaremos de tu historia, tus emociones y tus experiencias. Esta etapa es clave para poder diseñar un plan terapéutico adaptado a ti. Las sesiones suelen tener una duración de 50 minutos.
3. Proceso terapéutico
A partir de ahí, comenzaremos a trabajar juntas/os para que puedas entender lo que te pasa, desarrollar herramientas, afrontar tus dificultades y avanzar hacia una vida más plena. Iremos a tu ritmo, con respeto, sin presiones y con objetivos claros.
4. Tu vida más feliz y consciente
La terapia no es un camino lineal, pero sí transformador. Poco a poco, empezarás a sentirte más fuerte, más en paz contigo, con más claridad y recursos para enfrentarte a lo que venga. Y lo más importante: más cerca de la persona que quieres ser.
¿A partir de qué edad se puede acudir a la consulta de adolescentes?
A partir de los 12-13 años. En casos más tempranos, podemos valorar la mejor forma de abordar el acompañamiento.
¿La familia participa en el proceso?
Sí, siempre que sea necesario y con el consentimiento del adolescente. A veces hacemos sesiones conjuntas o encuentros puntuales con madres/padres.
Qué ocurre si no quiere hablar
Es frecuente. A veces necesitan observar primero, tantear, construir confianza. No se fuerza. El vínculo terapéutico se construye con tiempo, presencia y escucha.
Cuánto suele durar el proceso
Depende del motivo de consulta y del ritmo del adolescente. En general, empezamos con sesiones semanales, que se pueden ir espaciando según su evolución.